El 7 de Julio 2008
Gracias José Antonio por las palabras tan concretas en la ternura que has dejado en el poema que he dedicado a mi esposa. Ahora nos dejas este poema sobre el desamor y yo quiero corresponderte con otro poema:
Que nos dolió?
Aquí mismo aún enraiza lo infuso
condenado a la estridencia.
Sin consuelo, mis manos, sin consuelo,
inútiles,
resucitan a los inermes que se duelen
de las entrañas.
Todo es esclavitud en la dejadez del alma.
Desenlace imprevisto. Infierno con derecho a opinar.
Algo terrible ocurre por las venas
rendidas a la extenuación del abandono.
Tanta humillación, tanto vocablo más feroz
que mil cruzadas
se extiende por la blanca pared
de un jardín sin límites en lo oscuro.
¡Se rompe el universo de las entrañas
porque mi corazón es su pecado!