Alguien dijo que a las personas no se las debe juzgar por sus palabras, como por sus actos.
Tanto es así, que son las actuaciones las que dan la auténtica medida de nuestra naturaleza e intenciones.
En una conferencia impartida por el visionario ISAAC ASIMOV, un señor preguntaba algo en relación al (…..simple, pobre y poco evolucionado mundo de las plantas….)
El entrevistado, sin dar tiempo a terminar y visiblemente irritado contestó:
Necia humanidad aquella, que considera simple a unos seres vivos que son capaces de tener la mayor diversidad y variedad del planeta.
Necia humanidad aquella que considera pobre a la especie con mayor numero de ejemplares y mayor espacio ocupado u colonizado.
Y necia humanidad aquella, que considera poco evolucionada a una especie, como los vegetales, que no han necesitado de cerebro para crecer y reproducirse, que viven en armonía con su mundo y su clima, y que son ellos, además, la base de alimentación del resto. Que han hallado mil estrategias reproductivas, mil formas, tamaños, aspectos y colores, olores y sabores; y que son todo para nosotros….
….Perdón por la bronca, señor. Ha sido un exceso verbal.
El periodista, abrumado por la reprimenda se excusó, y todos deberíamos hacerlo.
Se desprende de esta escena tan inventada como plausible, la escasa conciencia que existe en el mundo humano, frente a conceptos como contaminación, incendios, deforestación, daños a zonas verdes y ecosistemas, maltrato a animales y un largísimo etc.
A fin de cuentas son casi objetos; si golpeas con el hacha el tronco de un árbol, no se quejara ni pondrá denuncia en comisaría.
Contaminar las aguas, cazar innecesariamente o sin escrúpulos, sin respeto a normas y normas sin respeto. Quemar el monte o ensuciarlo, como si de nuestro propio vertedero particular se tratare es muy común…. Y mil tropelías más.
Así nos lucirá el pelo, señores …. Y estaremos calvos.
Pani