Lluvia,
No tengas miedo. La vida va y viene. Renueva el quehacer y preserva la esperanza. Me ha dolido la tristeza que emana de tu poema "No tengas miedo" y me he atrevido, humildemente, a dedicarte estos versos que he escrito pensando en ti y en tus palabras:
NO TENGAS MIEDO, LLUVIA
Amor y pena, parecen viento y atadura;
dos peligrosos abismos de mudanza:
el amor una frágil armadura,
la pena una lanza…
¡Hogueras que conjuran la ternura
y destruyen, beso a beso, la esperanza!
Una dócil y fecunda paloma
de simiente de saeta jubilosa,
sobre la inmovilidad del sentimiento
con una cárcel violeta encerrada en su aliento
sobrevuela el alma, incendia y estalla,
para que no se quiebre en la batalla
la turgente sábana gloriosa
con ninguna mancha de oscuro pensamiento.
El abanico de la pena se escabulle
y se enturbia disfrazado de alimento,
sin aviso y sin consuelo,
a un corazón que no descansa y se destruye
mientras los ojos se esconden en el suelo.
Nada del amor ni de la pena me dan miedo
ni me enclavijan su divisa,
porque mi corazón respira fuego.
Como un sueño fugitivo vivo por ella
Y se oscurece el miedo, la alegría tiene prisa
y mi alma se resguarda en una estrella.